Por: Luis De Jesús Mendoza

Con más de 1.6 millones de vehículos saturando una infraestructura vial insuficiente, la contaminación atmosférica se ha convertido en un riesgo constante para la salud pública en la capital. Un estudio reciente de la UTP en Betania, Río Abajo, Juan Díaz y Ancón identificó estos puntos como los de mayor emisión por la convergencia de tráfico y fuentes fijas, mientras que el monitoreo continuo en el Campus Víctor Levi Sasso determinó que el 20% de los autos a gasolina sobrepasa los límites de emisión permitidos. La Dra. Franchesca González Olivardía, coordinadora de AirES, y el investigador Cecilio Hernández alertan que este flujo vehicular genera picos de ozono y material particulado (PM2.5) que impactan a peatones, trabajadores informales y residentes expuestos diariamente. Esta crisis ambiental se intensifica por las quemas en el vertedero de Cerro Patacón, afectando directamente a comunidades como Kuna Nega, donde el Centro de Salud reporta más de mil atenciones por afecciones respiratorias en lo que va del año. Ante las advertencias del gremio médico sobre el aumento de asma y cáncer pulmonar, desde la academia se insiste en ampliar la red de monitoreo e implementar un control estricto de emisiones para guiar las políticas ambientales del país.